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Hola, amor. Sabes bien el porqué de esta entrada en el blog, y con que fin la estoy escribiendo. Hay días en los que quizá no sepamos como sonreír a los problemas; en esos días un pequeño problema puede crearnos uno mayor, y, sin darnos cuenta, provocar algo más que un "roce" entre nosotros. Quiero que sepas, amor, que esos roces no son más que diminutas heridas que un "te amo" puede borrar después. Seguramente, al igual que a mi, te duelen mucho aunque sean minúsculas, pero tras meditar una y otra vez las molestas situaciones, siempre llego a la misma conclusión: Cada vez nos hacemos más fuertes. No es una casualidad que esto ocurra, de hecho creo que es lo más normal cuando estás a las puertas de llevar dos años con tu pareja.. Sí, señorito, casi dos años superando baches, aunque también sufriendo auténtica locura al escucharte reír, y verdaderos escalofríos cuando me quedo a solas con tu mirada. Todo esto te lo cuento para que sepas que, aunque vengan grandes baches, estaré preparada con escudo y lanza para luchar contra ellos y contra los que se pongan en nuestro camino: seré para tí una verdadera guerrera. Una guerrera que a pesar de que tenga el escudo oxidado de tanto llenarlo de lágrimas, sabrá como salvarse junto a ti; esa misma guerrera que a veces quiere clavar su lanza y olvidar que es capaz de hacer lo que se propone porque la vida la golpea fuerte, pero que no es capaz de hacerlo ya que tiene con ella su voz de la conciencia, tú. Permíteme decirte también, que la vida me puso muchas pruebas, y una de ellas fue comenzar una relación contigo, no porque pensara que iba a salir mal, sino porque era algo nuevo para mi, y hoy sólo puedo decir: Gracias a la vida. Gracias porque descubrí lo que todo el mundo busca, y no es otra cosa que el amor. Además, comprendí lo que era la confianza plena en alguien, la complicidad, sentir que tu sonrisa ya no era solo tuya, sino que era de aquel que la provoca. Aprendí también que el corazón es capaz de hablarte, que sólo tienes que escucharlo y aprender a traducir lo que te quiere decir. Que los ojos pueden brillar sin necesidad de que sea porque están llorosos y que las caricias pueden transmitir más que una palabra. Me enseñaste a querer, valorar, superar.. Me enseñaste a ser mejor persona. Gracias. Cuatro agobios por delante, uno superado con creces.. Una novia pesada que estará dando que hacer hasta que acabes, que seguirá al pie del cañón hasta que llegue el 14 y después.. Te amo, lo sabes.
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